
Bueno. En mi último año de preparatoria sucedieron dos cosas muy relevantes en mi vida:
1. Conocí el significado del Fuego Control
2. Experimenté lo que en verdad es tener un 'crush' por alguien.
Estos dos hechos le dieron un gran giro a mi imaginación, primero por como era Max y luego por las razones por las que Max debía pelear.
Max dejó de ser sólo un ‘Jedi oscuro’ y se transformó también en un Maestro Fuego. La fuerza del fuego, temperamental, impulsivo y apasionado, encajaba perfectamente con la personalidad de Max; y hablando de golpes rápidos y con fuerza, en explosiones y contenciones, mezclando la agilidad con la potencia, el Fuego Control describe perfecto con las acciones de Arabis.
Sin embargo, Max, fiel al arte de la espada, mezcló el Fuego Control con el esgrima, e incluso utilizó la termoquinesis (Calor Control) en una forma invisible de usar Fuego Control; bastante práctica a la hora de pelear frente a muggles. La espada de Max dejó de ser un sable de luz y se transformó en metal al rojo vivo. La idea de los elementos la usé para el asunto divino y durante un tiempo ‘Arabis’ fue el nombre del dios de la guerra representado por el fuego; el primogénito divino encargado de la fuerza y la astucia militar, del valor y el coraje, apasionado defensor del Mundo y de los indefensos, destructor del injusto e infiel.
Por otro lado, en este punto tomaron mayor importancia dos personajes ya creados anteriormente. Uno es un chico de siempre edad menor que la de Max que siempre lo había acompañado como su amigo, admirándolo y queriéndolo, y convirtiéndose en su primer aprendiz y amigo de toda la vida; mutando en distintos nombres y descripciones. Este niño mantenía una relación con Max con claras tendencias homosexuales, sólo que yo aún era muy inmaduro como para definirla así. El personaje dio un giro completo, y dejó de ser un amigo de Max que lo admiraba para convertirse en un chico a quien Max conoce después y de quien queda completamente fascinado por "el gran poder mágico que sus ojos muestran", y decide buscarlo obsesivamente para convencerlo de unirse a la Guardia Negra, muy al estilo Vader buscando a Luke. Así es como surge el misterioso y hermoso personaje de Christian (inspirado en aquel de quien tuve el dichoso crush).
El otro personaje que toma relevancia es Irella, en gran medida por que conocí a Azula de la Nación del Fuego y quedé fascinado con la idea. Irella, que a pesar de todo sólo era una rival más de Max, terminó tomando la necesaria identidad de su Némesis, representando la parte maliciosa y cruel de mi propia personalidad. Así, la ya latente rivalidad entre Max e Irella se vuelve más personal cuando hago que Irella sea la culpable de la muerte de Helena (inspirada en mi novia de la secundaria), una joven y pura doncella con quien Max estaba comprometida y con quien él construiría su Imperio.
Destruido el sueño imperial de Max, o mejor dicho perfeccionándolo, y haciéndolo soltero, pude entonces pensar mejor en sus relaciones amorosas. Por supuesto que la figura de Helena es muy importante por que fue con ella con quien imaginé de adolescente el Imperio, su muerte representa el fin de un sueño. Fue hasta este momento cuando acepto abiertamente la homosexualidad de Max (a consecuencia de aceptar la mía) declarando que su obsesión por Chris en realidad se debía a un profundo deseo: se enamoró de él.
Esto cambió por completo la historia. Dejé atrás las persecuciones en urbes modernas y la ciencia ficción que rodeaba la Unificación del Inframundo (sí, imaginé ejércitos de muertos dirigidos por vampiros pero al estilo Star Wars, con naves, láser y muchas explosiones) y cambié mi universo por completo a un mundo más antiguo, a un universo medieval; el nuevo objetivo era contar “La Leyenda de Arabis y Chris”.
Al no haber necesidad de usar seudónimos en este nuevo mundo, Max desaparece por completo.
Transformé todo mi universo: la Guardia Negra dejó de ser una mafia oculta, los Espadas Rojas también, las formas de pelea, los cargos, la magia misma se modificaron para adaptarlo a este nuevo mundo. Por lo mismo, el trío Arabis / Irella / Chris se tuvo que adaptar. Y no había mejor forma de mostrar lo diferentes que eran cada quien, que logrando que pertenecieran a distintas culturas y que se encontraran en zona de conflicto. El tema de las Cruzadas fue el escenario perfecto para este encuentro.
A pesar de que Arabis viene de dos palabras griegas, se me ocurrió la gran idea de hacerlo al estilo musulmán, específicamente egipcio de la Edad Media, vestido con lino y armadura ligera, turbante y montando una fina yegua con la alfanje de empuñadura dorada en ristre y el fuego sagrado rodeándola. Irella también fue diseñada de esta forma, pero a pesar de ser mujer, vestida como hombre, con uniforme de hombre y sólo con un velo cubriéndole parte del rostro. En cambio, Chris fue concebido como todo un caballero europeo, veste de lana, armadura reluciente, el león al escudo y una espada pesada reluciendo con el Sol; representando así toda el esplendor de un joven caballero medieval.
Conforme mi carrera fue avanzando, me permití el lujo de ir perfeccionando estas visiones culturales, y mejor aún, de darles rangos dentro su propia cultura. Una de las atrocidades históricas, dirían algunos compañeros, que cometí, es la de mezclar diversas culturas y tiempos para crear una civilización única, pero familiar. El caso más notable es el de Hicelia, la ciudad natal de Arabis. Donde mezclé un tanto de cultura egipcia y griega, pero para que embonara lo oriental con lo occidental, me inspiré en lo Bizantino, una mezcla armónica entre lo griego, lo romano, lo oriental y lo europeo.
En este mundo, decidí empezar a escribir la Leyenda de Arabis, la tragedia de Chris y la eterna batalla contra Irella, en una historia no de amor, ni de guerra, ni de miedos, sino de corazones y almas, que chocan, se unen y explotan.






